

Los colombianos inauguraron ayer una nueva era de la protesta social en el mundo. La globalización del repudio.
La historia dirá que la primera gran marcha realizada en distintas partes del planeta, de manera simultánea y convocada por una red social (Facebook), se hizo contra las Farc, un grupo "terrorista" acusado de secuestrar y asesinar en Colombia, y que millones de personas reaccionaron en su contra marchando de manera pacífica en todos los continentes.
El éxito de la jornada se debe, principalmente, a la 'magia'de Internet. Al llamado marketing viral, capaz de hacer que un mensaje se despliegue a gran velocidad, en cuestión minutos, en grandes masas o audiencias, sin importar fronteras, idiomas o culturas. En este caso el puente fue Facebook, que en la actualidad tiene 64 millones de personas activas, cifra que crece a una tasa diaria de 250.000 nuevos inscritos.
"Ni siquiera las convocatorias de Barack Obama o Hillary Clinton en Facebook han tenido una respuesta como esta contra las Farc", dijo Alberto Pardo, experto de Internet.
El llamado contra las Farc llegó a 193 ciudades de Colombia y del mundo. Y fueron millones de colombianos los que salieron a marchar.
Desde pequeños grupos como el de Irak (3 personas), con un cartel artesanal en español que decía: "Soy Julio, vivo en el Kurdistan irakí. Desde aquí, paz para Colombia, fin para las Farc"; el del desierto del Sahara (en Argelia, de 5 personas), con una pequeña pancarta que reza: "No más Farc, rompamos esas cadenas"; o los millones que desbordaron las vías y las plazas de la capital colombiana (la más grande de todos los tiempos), con todo tipo de condenas a esta organización alzada en armas desde hace casi 50 años.
Tampoco se había visto, jamás, así como ayer, la capacidad de convocatoria y de respuesta ciudadana, alejada de intereses partidistas. Fue un solo hombre, Oscar Morales, un ingeniero civil, quien desde la soledad de su casa, en Barranquilla, originó la convocatoria. Y tampoco se había visto que millones de colombianos respondieran de manera tan espontánea.
En Colombia hubo un desbordamiento humano en veredas, barrios, pueblos y ciudades, hastiado de la violencia.
Los políticos y sociólogos, acostumbrados los primeros a generar movimientos de masas y los segundos a estudiar estos fenómenos, apenas empiezan a digerir lo de ayer.
El ex presidente César Gaviria, jefe del liberalismo, dijo que "fue una expresión de la sociedad civil que el país no conocía en toda su historia. Una expresión que desbordó los partidos políticos, los sindicatos y las instituciones".
Ahogados por los millones de voces en coro, quedaron quienes pretendieron ir en contra de del dolor.
Abelardo Carrillo, director del programa de sociología de la U. el Rosario, concluyó: "Por primera vez la sociedad colombiana en general, siente que puede ser víctima de este tipo de actos. El colombiano piensa en sus hijos, en sus padres, en sus familiares. Es como un despertar".
